Por Lino E. Verdecia Calunga *
HACE ya muchos años –era manager Pedro Chávez del equipo Industriales-, en la portada de una edición del entonces semanario humorístico Palante una caricatura mostraba al citado DT en la conflictiva situación de no saber a quién convocar para ocupar la pequeña pero tormentosa lomita de los lanzadores . Eran momentos en que el staff del denominado equipo insignia estaba en una de sus crisis –como mismo han estado o están otros, porque parece que ese fenómeno tiene causas que los hacen ser cíclicos o, al menos de movimiento pendular.
En esos años, creo recordar, los periodistas deportivos no se detenían mucho en lo relacionado con el pitcheo de relevo. Era como si no importase, o tal vez porque la usanza entonces era disfrutar y celebrar a los lanzadores que completaban juegos o, por lo menos, necesitaran poco de los relevistas.
NO obstante también recuerdo los elogios tempraneros de los comentaristas para algún que otro ejemplo, de los que en primer lugar siempre recuerdo a Raúl Guagua López (también identificado como Guagüita López), pero en verdad hubo varios bastante conocidos como ¿Ezequiel o Martín Ferrer?, Eladio Iglesias, (()), Euclides Rojas, (()) todos notables en distintos momentos o “épocas” de la pelota cubana. Mas, a medida que el béisbol se ha ido tecnificando –sin querer imaginar siquiera que desde siempre no lo fuera, y ahí están los testimonios de los grandes, cubanos o no, sobre cómo entrenaban, cómo lanzaban en una circunstancia u otra, cómo se ejecuta o “modifica” un lanzamiento-, la necesidad de la especialización ha quedado demostrada con más que suficiente eficiencia.
TENGO la impresión de que, en los últimos quince años, en Cuba se ha escrito y hablado de este aspecto que en los años precedentes desde la creación de la DGD primero y posteriormente del INDER. Prensa escrita y todo tipo de medio audiovisual ha encarado en diversas voces, estilos y profundidades el problema de los relevistas en la pelota cubana.
POR otra parte, los directivos –llámense Comisión Nacional o como se llame- han dictaminado, decidido o implementado orientaciones al respecto. Ahora no tengo cómo saber ni puedo recordar las variaciones que estas han tenido, pero los aficionados sensatos sí saben que sí han existido cambios en las reglamentaciones. Y hasta en la conformación de los últimos diez o quince equipos Cuba, ha sido ese un espinoso y casi nunca bien resuelto epígrafe de una agenda que suele no agotarse del todo en los momentos concretos en que se juega. Cualquiera puede recordar cómo más acá o más allá en el tiempo reciente algún lanzador conocido, anunciado y preparado como abridor ha salido a relevar (largo, mediano o corto) y hasta –si no me traiciona la memoria- ha habido ocasiones en que no se han usado (o se hace mínimamente) al que sí fue para ejercer esa función.
CIERTO es que los DT no son magos, ni seres divinos, y mucho menos capaces de clonar a los peloteros según sus necesidades y situaciones, pero… donde dije digo, dije Diego, o mejor, haz lo que yo digo pero… decide tú lo que te venga en ganas.
TAL vez no conozca a profundidad lo reglamentado. No tengo por qué. Pero ¿cómo se explica que el juego del jueves 28 de noviembre, el manager de Matanzas haya sacado para ejercer como relevista a su mejor lanzador abridor (Joel Suárez , 4-0) en el noveno inning, con un out, ganando 7 X 3 a Las Tunas, luego de que Yasmani Arias como relevista corto (apagafuego) no pudo cumplir con su expectativa? ¿Es que ya eso no es mal visto en cuanto al posible perjuicio que puede traerle al brazo del serpentinero? ¿Y que pensar de los pitchers que están para eso en el equipo?
ME pareció estar escuchado (o viendo) juegos en que el cerrador matador a que se apelaba –en un desafío de serie nacional que no decidía nada más que eso, un juego, o quizás una subserie- a un estelar del box que era el mismo que formaba parte del dúo o trío de mejores brazos (y cabezas) para los equipos que representarían al país. Nombres y mentores recuerdo, mas para qué citarlos.
SIN embargo en el encuentro que señalé antes, el manager “por decreto” de los equipos Cuba hasta ¿2017? llamó a la lomita de los suspiros a un lanzador que si bien –para mí- no es un estelar en el sentido en que me enseñaron y aprendí a valorar lo que eso significa, no está en el equipo para esas funciones.
ENTONCES me sorprendí pensando –con respecto a la CNB, los distinguidos mentores y algún que otro advenedizo- haz lo que yo digo pero ¿a quién traigo de relevo?
Archivado en: Mi Columna Tagged: baseball, beisbol, cuba, lanzadores, pelota, serie nacional, zona strike









